22 de octubre.
Enfermo, ya te he dicho que no pensaba estarlo;
pero habría enfermado si hubiese seguido gastando.
Pues me inquietaba atrozmente la idea de que te
obligaba a realizar un esfuerzo superior a tus
fuerzas.
Por un lado sentía que no podía hacer nada
mejor que continuar hasta el fin la empresa de
convencer a Gauguin para que se viniera con
nosotros; y por otra parte, como lo puedes saber
por experiencia, cuando uno tiene que amueblar o
instalarse, es más difícil de lo que se cree.
Ahora me animo a respirar por fin, ya que
hemos tenido todos mucha suerte por la venta que
has podido hacer para Gauguin.
De una forma u otra los tres, él, tú y yo,
podemos recapacitar un poco, para damos cuenta
con calma de lo que acabamos de hacer.
No tengas miedo de que vaya a preocuparme
por el dinero. Habiendo llegado Gauguin, el
objetivo está provisionalmente logrado. El y yo,
combinando nuestros gastos, no alcanzaremos a
gastar ni siquiera lo que me costaba a mí solo la vida
aquí.
El, podrá incluso ahorrar dinero a medida que
venda. Lo que le servirá dentro de un año, para
instalarse en la Martinica, ya que sin esto no podría
ahorrar.
Cada mes recibirás mi trabajo y un cuadro más
de él. Y yo haré el mismo trabajo sin mortificarme
tanto y sin hacer tantos gastos. Ya hace tiempo que
me parecía que la combinación que terminamos de
hacer era de buena política. La casa va muy y se está
volviendo no sólo confortable sino también una
casa de artista.
Así pues, no temas nada por mí y menos aún
por ti.
Es verdad que he sentido una horrible inquietud
por ti: porque si Gauguin no hubiera tenido las mismas
ideas, yo habría ocasionado gastos bastante
grandes para nada. Pero Gauguin es asombroso
como hombre; no se apresura y esperará aquí muy
tranquilamente y trabajando fuerte, el momento
propicio para dar un inmenso paso adelante. Tenía
tanta necesidad como yo de reposo. Con el dinero
que acaba de ganar, habría podido pagarse
igualmente el descanso en Bretaña; pero como están
las cosas actualmente, él está seguro de poder
esperar sin recaer en la deuda fatal. No gastaremos
entre los dos más de 250 francos por mes. Y
gastaremos mucho menos en color, ya que nosotros
mismos lo vamos a hacer. Así que, por tu parte, no
te preocupes para nada por nosotros y recobra el
aliento también; que quizás te haga mucha falta.
Por mi parte, quisiera tan sólo decirte que no te
pido más que seguir a un precio por mes muy
común: 150 francos (y lo mismo para Gauguin). Lo
que en todo caso reduce mi gasto personal.
Mientras que sus cuadros seguramente aumentarán.
Pues más adelante, si guardas mis cuadros para
ti, sea en París, sea aquí, estaré mucho más contento
de poder decir que prefieres guardar mi trabajo para
nosotros que venderlo, que tener que mezclarme en
la lucha por el dinero en este momento. De veras.
Por otra parte, si lo que hago es bueno, entonces no
perderemos nada en lo que se refiere a dinero;
porque igual que el vino guardado en la bodega, será
normal que alcance una valoración. Además, está
claro que si me esfuerzo en hacer esa pintura, aun
desde el punto de vista del dinero será preferible
que esté sobre mi tela que en los tubos.
Para terminar esto, me atrevo a esperar que
dentro de 6 meses Gauguin, tú y yo veremos que
hemos fundado un pequeño taller que perdurará y
permanecerá como una estación necesaria o por lo
menos útil para todos aquellos que quieran venirse
al Sur. Un fuerte apretón de manos.
jueves, 10 de enero de 2008
22 de octubre Combinando ahorrar dinero
en 6:41
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