jueves, 10 de enero de 2008

23 de diciembre Agradecimiento

23 de diciembre de 1888.
Te agradezco mucho tu carta, tu billete de 100
francos incluido e igualmente tu giro de 50 francos.
28Creo que Gauguin está un poco
decepcionado de la buena ciudad de Arlés, de la
casita amarilla donde trabajamos y sobre todo de
mí.
Efectivamente, preveo para él, tanto como para
mí, dificultades graves que aún hay que superar.
Pero esas dificultades están más bien dentro de
nosotros que en cualquier otra parte.
Resumiendo: creo que o bien se decidirá a marcharse
o bien se decidirá a quedarse.


1º de Enero de 1889.
Mi querido hermano:
Espero que Gauguin1 te haya tranquilizado
completamente y también en lo que respecta a los
asuntos de la pintura.
Espero recomenzar muy pronto el trabajo.
La criada y mi amigo Roulin se habían
encargado de la casa y habían puesto todo en orden.
Cuando salga, podré volver a ir andando por
aquí y muy pronto llegará el buen tiempo y
recomenzaré los vergeles en flor.
Estoy, mi querido hermano, muy afligido por tu
viaje; hubiera deseado evitarte esto, porque en suma
no me ha pasado nada malo y no había por qué
molestarte.
No sabría decirte cuánto me regocija que hayas
hecho la paz y más aún con los Bonger.2
Dile esto de mi parte a André y salúdalo muy
cordialmente. Como me habría gustado que
hubieses visto Arlés con buen tiempo; ahora lo has
visto en negro.
1 Gauguin es el único informante de lo que pasó el 24-XII-1888 y lo
hace en “Avant et apres” para terminar con el rumor. Ver prólogo.
2 Théo se había comprometido con Johanna Bonger, hermana de
André Bonger, amigo de Vincent y Théo.

Valor entretanto; envía las cartas directamente a
mi domicilio, Lamartine 2. Yo le enviaré a Gauguin
sus cuadros que quedaron en la casa, tan pronto
como lo desee.
Le debemos los gastos que ha hecho por los
muebles. Un apretón de manos: tengo que volver al
hospital, pero dentro de poco saldré del todo.
Tuyo, Vincent.
Escribe también una palabra a nuestra madre de
mi parte; que nadie se inquiete.

Mi querido amigo Gauguin:
Aprovecho mi primera salida del hospital, para
escribirte dos palabras de amistad muy sincera y
profunda. He pensado mucho en ti en el hospital, y
hasta en plena fiebre y relativa debilidad.
Dime, el viaje de mi hermano Théo, ¿era pues
tan necesario, amigo mío? Ahora, al menos,
tranquilízalo completamente y también a ti te ruego
que tengas confianza de que no existe ningún mal en
éste, el mejor de los mundos, donde todo marcha de
la mejor manera.
Además, deseo que digas muchas cosas de mi
parte al bueno de Schuffenecker; que te abstengas
hasta más madura reflexión por ambas partes, de
hablar mal de nuestra pobre casita amarilla; que
saludes de mi parte a los pintores que veas en París.
Te deseo prosperidad en París, con un buen apretón
de manos.
Todo tuyo,
Vincent.
Roulin ha sido verdaderamente bueno conmigo;
fue él quien tuvo presencia de ánimo para hacerme
salir de allí, antes de que los demás se dieran cuenta.
Contéstale, por favor.

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