5 de julio de 1889.
Aquí vivo sobriamente, porque tengo la
posibilidad de hacerlo; antes bebía, porque de otra
manera no sabía qué más hacer.
¡En fin, esto me es igual!... La sobriedad muy
calculada - es cierto - lleva sin embargo a un estado
de ánimo en el cual el pensamiento, si huye, huye sin
interrupciones. En fin, es una diferencia como
pintar gris o coloreado. Voy, en efecto, a pintar más
gris.
Me he divertido mucho ayer leyendo Medida
por medida. Después he leído Enrique VIII, donde
hay pasajes tan bellos, como, por ejemplo, aquel de
Bueckingham y las palabras de Wolsey después de
su caída.
Veo que tengo la oportunidad de poder leer o
releer esto a mis anchas, y después espero leer por
fin Homero.
Afuera, las cigarras cantan desgañitándose, un
grito estridente, diez veces más fuerte que el de los
grillos, y la hierba quemada adquiere hermosos
tonos de oro viejo. Las bellas ciudades del Mediodía
están tan muertas como nuestras ciudades a lo largo
del Zuyderzee, antes animadas.
A pesar de la caída y la decadencia de las cosas,
las cigarras, admiradas por el bueno de Sócrates,
perduraron. Y aquí en verdad cantan todavía el
antiguo griego.
¡Qué historia esta venta Sécretan!...1
Siempre me causa placer esto de que los Millet
se mantengan. Pero me gustaría que hubiera más
reproducciones buenas de Millet, para que el pueblo
se enterara.
Durante muchos días he estado absolutamente
extraviado como en Arlés, tanto si no peor, y es de
presumir que estas crisis se irán repitiendo; es
abominable.
Llevo ya cuatro días sin poder comer, tengo la
garganta inflamada. Si te cuento estos detalles,
supongo que no es porque me guste quejarme, sino
para probarte que no estoy en estado de ir a París o
1 El remate de la colección Sécretan,
que incluía pintura antigua
fundamentalmente, cuadros de la escuela de Birbizon.
La venta se realizó del 1 al 8 de julio de 1889 y
«El Angelus», de Millet, se cotizó en 553.000 francos.
a Pont Aven, a menos que fuera a Charenton.2 Esta
nueva crisis, mi querido hermano, me tomó en
pleno campo, y cuando estaba pintando, un día de
viento. Te enviaré la tela que he terminado a pesar
de eso. Y precisamente era un ensayo más sobrio,
de color mate sin apariencia, verdes quebrados,
rojos y amarillos ferruginosos de ocre, tal como te
decía que por momentos sentía el anhelo de
recomenzar con una paleta como la del norte.
jueves, 10 de enero de 2008
5 Julio 1889 La Sobriedad
en 8:09
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