30 de abril de 1889.
Cuánta razón tenía Delacroix, que se alimentaba
solamente de pan y de vino y que logró encontrar
una manera de vivir en armonía con su profesión.
Pero siempre queda la fatal cuestión del dinero.
Delacroix tenía rentas. Corot también. Y Millet - era
aldeano e hijo de aldeanos...- El agua de una
inundación ha subido hasta pocos pasos de la casa;
y era lógico que la casa, que se había quedado sin
fuego en mi ausencia, rezumase a mi regreso agua y
salitre por las paredes.
Esto me produjo mal efecto; no solamente el
taller sumergido, sino hasta los estudios, que
hubieran sido un recuerdo, anegados; es algo ya
definitivo; y mi impulso por fundar algo muy simple
pero duradero, me había ilusionado tanto. Ha sido
luchar contra fuerzas mayores; o más bien ha sido
debilidad de carácter por mi parte, porque me
quedan remordimientos graves, difíciles de definir.
Yo creo que esto ha sido la causa de que haya
gritado tanto en las crisis; yo quería defenderme y ya
no podía más.
Ya que este taller hubiese podido servir no a mi,
sino a pintores tales como el desdichado de quien
habla este artículo.
El Sr. Salles estuvo en Saint-Rémy; pero ellos no
quieren dejarme pintar fuera del establecimiento, ni
aceptarme por menos de 100 francos.
Estos informes son pues muy malos. Si
alistándome en la Legión Extranjera pudiera salir
del paso, creo que lo preferiría.
jueves, 10 de enero de 2008
30 Abril 1889 Delacroix
en 7:55
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