jueves, 10 de enero de 2008

Mayo 1890 Simplicidad extrema

Mayo de 1890.
Quizás me ponga a trabajar según los
Rembrandt; sobre todo, tengo una idea para hacer
El hombre orando en la gama de tonos que parten
del amarillo claro hasta el violeta.
Te incluyo la carta de Gauguin; haz lo que mejor
te parezca para el cambio; toma lo que a ti te plazca;
estoy cada vez más seguro de que tenemos el mismo
gusto.

Mayo de 1890.
He hecho dos telas de la hierba fresca en el
parque, de las cuales hay una (le una simplicidad
extrema; he aquí un croquis rápido.
Un hongo de pino violeta rosa y después la
hierba con flores blancas y cardillos, un pequeño
rosal y otros troncos de árboles en el fondo mas
alto de la tela. Yo estaré allá afuera, estoy seguro de
que el anhelo de trabajar me devorará y me dejará
insensible a todo lo demás y de buen humor.
Y me relajaré, no sin reflexión; pero sin
apesadumbrarme con el lamento de las cosas que
hubieran podido ser. Ellos dicen que en la pintura
no hay que buscar nada ni esperar nada más que un
buen cuadro, una buena conversación y una buena
comida como máximo de felicidad, sin contar los
paréntesis menos brillantes. Tal vez sea cierto, ¿por
qué rechazar lo posible, sobre todo si al actuar así se
procura el cambio de la enfermedad?
... Mi deseo de partir de aquí es ahora absoluto.
... Ahora me parecería preferible ir a ver a ese
médico1 al campo apenas sea posible, dejaríamos
1 El Dr. Gachet, médico recomendado por Pissarro. No era
psiquiatra sino médico rural. Practicaba la homeopatía y la
electroterapia, además era pintor aficionado.
los bultos en la estación. Por consiguiente no me
quedaría en tu casa más que, digamos dos o tres
días, luego partiría para ese pueblo donde empezaré
por alojarme en el hotel. Esto es lo que me parece
que podrían escribirle estos días - sin demora - a
nuestro futuro amigo, el médico en cuestión: «Como
mi hermano tiene muchos deseos de conocerlo y
prefiere consultarlo antes de prolongar su estadía en
París, espero que le parecerá bien que pase algunas
semanas en su pueblo adonde irá a hacer estudios;
tiene toda la confianza de entenderse con usted, y
cree que con un retorno al Norte su enfermedad
disminuirá, mientras que con una estadía más
prolongada en el Midi, su estado amenazaría con
agudizarse»
Tú le escribirías de esta manera, a la mañana siguiente
o a la otra de mi llegada a París le enviaríamos
un telegrama y probablemente me esperaría en
la estación.
El ambiente de aquí comienza a pesarme más de
lo que podría expresarlo -a fe mía, tuve paciencia
más de un año - necesito aire, me siento abrumado
de aburrimiento y de pena.
Además el trabajo corre prisa, aquí perdería mi
tiempo.
... Ahora la mejoría continúa, toda la horrible
crisis ha desaparecido como una tormenta, y trabajo
para dar una última pincelada aquí con un ardor
tranquilo y continuo. Empecé una tela de rosas
sobre fondo verde claro y dos telas que representan
grandes ramos de lirios violetas, una contra un
fondo rosa donde el efecto es armonioso y suave
por la combinación de los verdes, rosas, violetas.
Al contrario el otro ramo violeta (que va hasta el
carmín y el azul de prusia puro) que se destaca sobre
un fondo amarillo limón brillante, con otros tonos
amarillos en el jarrón y el zócalo en que reposa, es
un efecto de los complementarios terriblemente
contrastados, que se exaltan por su oposición.

Mayo de 1890.
Mi querido Théo:
Una vez más te escribo para decirte que la salud
sigue andando bien, sin embargo me siento un poco
descuajeringado por esta larga crisis y me atrevo a
creer que el cambio proyectado me refrescará las
ideas.
Creo que lo mejor será que yo mismo vaya a ver
a ese médico al campo lo más pronto posible;
entonces muy pronto se podrá decir si me alojaré en
su casa o provisoriamente en el hotel; y así se evitará
una estadía demasiado prolongada en París, cosa
que temo.
Recuerdas que hace seis meses te decía después
de4 una crisis que si se repetía te pediría cambiar.
En eso estamos, y aunque no me siento capaz de
juzgar la manera que tienen aquí de tratar a los
enfermos, es suficiente con que sienta
absolutamente en peligro lo que me queda de razón
y de potencia de trabajar; mientras que al contrario
estoy seguro de probarle a ese médico del que
hablas, que todavía sé trabajar lógicamente, y él me
tratará en consecuencia y puesto que quiere a la
pintura, hay bastantes posibilidades que de ello
resulte una sólida amistad.
... Las aguafuertes que me enviaste son muy
hermosas. Adjunto un croquis que garabatié de una
pintura, que hice con tres figuras que están en el
fondo de la aguafuerte del «Lázaro»: el muerto y sus
dos hermanas. La gruta y el cadáver son violeta
amarillo blanco. La mujer que quita el pañuelo del
rostro del resucitado tiene un vestido verde y
cabellos anaranjados, la otra tiene una cabellera
negra y un vestido rayado verde y rosa. Detrás un
campo de colinas azules, un sol naciente amarillo.
Así la combinación de colores hablaría por sí
misma de la misma cosa que expresa el claroscuro
de la aguafuerte.
... Me iré apenas le hayas escrito al Sr. Peyron,
me siento bastante tranquilo y no creo que, en el
estado en que estoy, pueda desequilibrarme
fácilmente.
... Acabo de terminar otra tela de rosas rosadas
contra un fondo verde amarillo en un jarrón verde.
Espero que las telas de estos días nos resarcirán
de los gastos del viaje. Esta mañana cuando fui a
franquear mi baúl, volví a ver el campo - después de
la lluvia fresco y todo florido - cuántas cosas podría
haber hecho todavía.
... En París - si me siento con fuerzas - tendré
grandes deseos de hacer enseguida un cuadro de
una librería amarilla (efecto de gas), que desde hace
tanto tiempo tengo en mente. Verás que la misma
mañana de mi llegada lo haré. Te digo, con respecto
al trabajo siento mi cabeza absolutamente
serena, y las pinceladas vienen y se suceden muy lógicamente

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