jueves, 10 de enero de 2008

Noviembre de 1888 Arlesiana

Noviembre de 1888.
Además, tengo en fin una Arlesiana; una figura
(tela de 30) esbozada en una hora; fondo limón
pálido, la cara gris, el vestido negro, negro negro, de
azul de Prusia completamente crudo. Se apoya sobre
una mesa verde y está sentada en un sillón de
madera anaranjada...
Gauguin, aunque aquí trabaje mucho, siente
siempre nostalgia de los países cálidos. Y de ahí que
cuando se vaya a Java por ejemplo con la
preocupación de hacer color, verá una porción de
cosas nuevas.
Luego, en esos países más luminosos, bajo el sol
más fuerte, la sombra proyectada por los objetos y
las figuras, se vuelve distinta y está coloreada de tal
modo que uno está tentado de suprimirla,
sencillamente. Esto sucede ya aquí...
Creo que te gustará la caída de hojas que he
hecho.
Son los troncos de álamos lilas, cortados por el
marco allá donde comienzan las hojas.
Estos troncos de árboles como pilares bordean
una avenida donde están, a derecha e izquierda,
alineadas viejas tumbas romanas de un lila azul.
Luego, el suelo esta cubierto por una capa espesa de
hojas anaranjadas y amarillas caídas parecida a un
tapiz. Como los copos de la nieve que sigue
cayendo.
Y en la avenida figuras menudas de enamorados
en negro. La parte superior del cuadro es una
pradera muy verde y nada de cielo o casi nada.
La segunda tela es la misma avenida, pero con
un viejo buen hombre y una mujer gorda y redonda
como una bola.
¡Pero si el domingo hubieras estado con
nosotros!... Hemos visto una viña roja, toda roja
como el vino rojo. En la lejanía se volvía amarilla y
después un cielo verde con un sol, terrenos, después
de la lluvia, violetas y centelleantes de amarillo por
aquí y por allá, donde se reflejaba el sol poniente.

Mi querido Théo:
No me molesta tratar de trabajar con la imaginación,
pues así puedo quedarme en casa. Trabajar al
calor de una estufa no me incomoda; porque el frío
me sienta mal, como ya sabes. He fracasado
solamente en esa cosa que he hecho del jardín en
Nuenen y veo que para los trabajos de imaginación
también hace falta el hábito. Pero he hecho los
retratos de toda una familia; la del cartero del cual ya
había hecho anteriormente la cabeza -el hombre, la
mujer, el niño, el muchacho y el hijo de 16 años -;
todos de tipo muy francés, aunque tengan cara de
rusos. Telas de 15. Tú sabes que me siento en mi
elemento y que esto me consuela hasta cierto punto
de no ser médico. Espero insistir y poder obtener
poses más serias pagaderas en retratos. Y si llego a
hacer todavía mejor a toda esta familia, al menos
habré conseguido algo a mi gusto personal.
Actualmente estoy en pleno lío de estudios,
estudios, estudios, y esto durará aún - un desorden
tal me aflige mucho pero servirá para disponer de
recursos a los 40 años.
De cuando en cuando una tela que resulta
cuadro, tal como el sembrador en cuestión, que yo
también considero mejor que el primero.
Si podemos conservar la casa significará un día
de victoria para nosotros, aunque no sea junto a la
gente mencionada.
Habría que pensar un poco en este proverbio:
júbilo en la calle, dolor en la casa.
¡Qué quieres!... Suponiendo que tengamos
todavía una batalla que librar, entonces habría que
tratar de madurar tranquilamente.
Tú me has dicho siempre que busque la calidad
antes que la cantidad.
Según esto, nada nos impide tener muchos
estudios que cuenten como tales y no vender por
consiguiente una porción de cosas. Y si tarde o
temprano estamos obligados a vender, entonces
venderemos un poco más caro cosas que se pueden
sostener desde el punto de vista de la búsqueda
seria.
Creo que a pesar de mí, no se me quitan las
ganas de enviarte algunas telas dentro de poco,
digamos un mes. Digo a pesar de mí, porque estoy
convencido de que las telas ganan secándose bien
aquí, en el Sur, hasta que la pasta se endurezca a
fondo, lo que lleva largo tiempo, es decir, un año.
Abstenerme de enviártelas tal vez sea lo mejor.
Porque nosotros no tenemos necesidad en este
momento de mostrarlas: lo tengo muy sabido.
Gauguin trabaja mucho; me gusta sobre todo
una naturaleza muerta con fondo y primer plano
amarillos; tiene en preparación un retrato mío que
no cuento entre sus intentos fallidos; actualmente
hace paisajes y finalmente tiene una tela muy buena
de lavandera, buenísima por lo que me parece.
He hecho un bosquejo de hurdel y proyecto
hacerlo cuadro.
He terminado también una tela de una viña toda
púrpura y amarilla con menudas figuras azules
violetas y un sol amarillo.
Creo que podrás poner esta tela al lado de los
paisajes de Monticelli.
Voy acostumbrándome a trabajar de memoria y
las telas de memoria son siempre menos
desmañadas y tienen un aire más artístico que los
estudios del natural, sobre todo cuando se trabaja
con tiempo de mistral.
No creo haberte dicho todavía que Rilliet ha
partido para Africa. Tiene un estudio mío por el
trabajo que se ha tomado para llevar las telas a París
y Gauguin le ha dado un pequeño dibujo a cambio
de una edición ilustrada de Mme. Chrysanthème.
Yo no he recibido todavía los canjes de
Pont-Aven, pero Gauguin me asegura que las telas
estaban hechas.
Aquí hace un tiempo de viento y de lluvia y
estoy muy contento de no estar solo; los días malos
trabajo de memoria y si estuviera solo no
funcionaría.
Gauguin también ha terminado casi su Café
nocturno. Es muy interesante como amigo; tengo
que decirte que sabe cocinar perfectamente; creo
que aprenderé de él. Nos arreglaremos para hacer
los marcos con simples varillas claveteadas sobre el
bastidor y pintadas, cosa que ya he empezado.
¿Sabes que Gauguin es un poco el inventor del
marco blanco? Pero el marco de 4 varillas
claveteadas sobre el bastidor, cuesta 5 centavos y
vamos a perfeccionarlo, sin duda.
Queda muy bien, porque este marco no resalta y
hace juego con la tela.
He trabajado en dos telas.
Un recuerdo de nuestro jardín en Etten con
coles, cipreses, dalias y figuras; también, una Lectora
de novelas en una biblioteca como la Lecture
Française, una mujer toda en verde. Gauguin me da
valor para imaginar y las cosas de la imaginación
adquieren sin duda un carácter más misterioso.
No perderás nada si confías en mi trabajo y
dejaremos tranquilamente que nuestros queridos
camaradas desprecien a los actuales. Felizmente
para mí, sé bien lo que quiero y soy absolutamente
indiferente hacia la crítica de trabajar
apresuradamente en el fondo.
En respuesta, he producido estos días todavía
más a prisa.
Gauguin me decía el otro día que había visto de
Claude Monet, un cuadro de girasoles; es un gran jarrón
japonés, muy bello; pero -le agradan más los
míos. No soy de ese parecer - no creo que me esté
debilitando.
Lamento como siempre, bien conoces esto, la
escasez de modelos, las mil contrariedades para
vencer esta dificultad. Si yo fuera un hombre
distinto y si fuera más rico, podría forzar esto;
actualmente no cedo y cavo sordamente.
Si a los cuarenta años hago un cuadro de figuras
similares a las flores de que hablaba Gauguin, tendré
una posición de artista al nivel de cualquiera. Así
pues, perseverancia.
Entretanto puedo decirte ahora que los dos
últimos estudios son bastante graciosos.
Telas de 30;1 una silla de madera y paja toda
amarilla, sobre ladrillos rojos, contra una pared (de
día).
Después, el sillón de Gauguin rojo y verde;
efecto de noche, pared y piso rojo y verde también;
sobre el asiento dos novelas y una vela. Sobre tela
rala y con empaste espeso.
Mi querido Théo.
Gauguin y yo estuvimos ayer en Montpellier
para ver el Museo y sobre todo la sala Brias. Hay allí
muchos retratos de Brias por Delacroix, por Ricard,
1 La silla de Vincent.

por Coubert, por Cabanel, por Couture, por
Verdier, por Tassaert y otros. Además, hay cuadros
muy hermosos de Delacroix, Courbet, Giotto, Paul
Potter, Botticelli y Th. Rousseau.
Brias era un benefactor de artistas; no te diré
más que esto. En el retrato de Delacroix, hay un
señor de barba y cabellos rojos que tiene algo de
parecido contigo o conmigo y que me ha hecho
pensar en esta poesía de Musset .... :
«partout oú j'ai touché la terre
un malheureux vétu de noir,
auprés de nous venait s' asseoir
qui nous regardait comme un frére».2
2 El poema de Musset, es "La nuit de décembre"
Partout oú j'ai touché la terre,
Sur ma route esi venu s'asscoir
Un mialheurex vetu de noir.
Qui nie resseniblait conime un frère.
Dondequiera he tocado la tierra,
En el camino vino a sentarse
Un desdichado vestido de negro,
Que se me asemejaba cono un hermano.
La versión de van Gogh ligeramente alterada;
Dondequiera he tocado la tierra
un desdichado vestido de negro
cerca de nosotros venía a sentarse
y nos miraba como un hermano.

Esto te hará el mismo efecto; estoy seguro. Te
rogaría encarecidamente que fueras a ver esa librería
en donde se venden las litografías de artistas
antiguos y modernos, a ver si puedes conseguir sin
gastos considerables la litografía sacada de
Delacroix:
El Tasso en la cárcel de locos; ya que me
pareció que esta figura debe tener conexiones con
este hermoso retrato de Brias.
Hay además de Delacroix, un estudio de Mulata
(que Gauguin ha copiado hace tiempo), las
Odaliscas, Daniel en el foso de los leones; de
Courbet: lº las Muchachas del pueblo, magnífico;
una mujer vista de espaldas y otra tumbada en un
paisaje; 2º la Hilandera (soberbio) y todavía muchos
otros Courbet. En fin, tú debes saber que esta
colección existe o bien conocerás personas que la
han visto y por consiguiente están en condiciones
de hablar.
No insisto, pues, en el museo (salvo sobre los
dibujos y bronces Barye). Gauguin y yo hablamos
mucho de Delacroix, Rembrandt, etcétera.
La discusión es una electricidad excesiva,
salimos a veces con la cabeza fatigada como una
batería eléctrica después de la descarga. Hemos
estado en plena Magia, porque como dice tan bien
Fromentin Rembrandt es sobre todo mago...
Tú conoces el extraño y soberbio retrato de
hombre por Rembrandt, en la galería de Lacaze; le
he dicho a Gauguin que yo veía allí cierto rasgo de
familia o de raza con Delacroix o con Gauguin. Yo
no sé por qué llamo siempre a ese retrato el Viajero
o El hombre que viene de lejos. Esto es una idea
equivalente y paralela a lo que te he dicho ya a ti
mismo, que mires siempre el retrato de Six viejo, el
hermoso retrato del guante, para tu porvenir, y el
aguafuerte de Rembrandt, Six leyendo junto a la
ventana bajo un rayo de sol, para tu pasado y tu
presente. Ya ves cómo estamos. Gauguin me decía
esta mañana, cuando le preguntaba cómo estaba:
«que se sentía volver a su naturaleza antigua», lo que
me ha causado mucho placer. El invierno pasado
cuando llegué aquí con fatiga y casi desvanecido
cerebralmente, antes de poder comenzar a
recuperarme, sufrí también un poco interiormente.
Cómo desearía que un día vieras este museo de
Montpellier; hay cosas muy bellas
Dile esto a Degas; que Gauguin y yo estuvimos
viendo el retrato de Brias por Delacroix en
Montpellier; porque es preciso creer firmemente que
lo que es, es y el retrato de Brias por Delacroix se
nos parece a ti y a mí como un nuevo hermano.

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